sábado, 16 de mayo de 2015

Día 23 de noviembre - Quinto día de vereda

Las sábanas del hotel se nos pegan a todos. Ayer la noche fue larga. La última con nuestros amigos, los trashumantes.

Aunque nosotros estamos un poco tristes, las ovejas son conscientes de que hoy termina su largo viaje, y están ansiosas por llegar, por lo que aceleran el paso.

Durante el recorrido de la mañana pasamos por la Huerta de la Ballestera, un valle idílico. Nos da tiempo a refrescarnos en la fuente que se sitúa entre las ruinas que nos rodean. Vemos alcornoques pelados, de donde extraen la corteza para hacer corcho, probamos el fruto del madroño y conocemos a un señor bastante curioso que tiene 50 ovejas “pa quita el gusanillo” Al poco rato ya llega la hora de comer. Nos refugiamos del calor bajo la encina que tenemos al lado. Y aprovechando que es la última comida todos juntos para sacarnos varias fotos.




A lo largo de la tarde nos da por jugar, que si primer concurso nacional de lanzamiento de huesos de oliva, béisbol con setas, fútbol con bellotas… Creo que estamos perdiendo la cabeza. Cada vez está más cerca el final pero todavía no somos conscientes. Queremos seguir disfrutando.

El camino se empieza a estrechar por la presencia de las vallas que separan la cañada de las dehesas. Las ovejas intentan colarse por los agujeros, y aunque algunas lo consiguen y luego tendremos que sacarlas, otras se quedan enganchadas en las vallas.



En el último tramo las emociones empiezan a aflorar. Los familiares de los pastores empiezan a aparecer y todos protagonizan un merecido recibimiento. Entre aplausos y algunas lágrimas llegamos a la dehesa donde descansarán hoy las ovejas.

Es la hora de la despedida. No queremos que esto termine pero… 



Urbano junto con su mujer nos guía a un pequeño cortijo donde pasaremos la noche. Está cerca del pueblo, Vilches, por lo que decidimos ir a tapear. No seremos capaces de adaptarnos a la civilización por lo que compramos unas cervezas y algo de comida para volver a la finca y pasar la última noche en familia.

¡ALE ALE!



Autores: Ane, Ines, Andrea, Lucía, Teresa, Maria, Gerard, Juanjo y Sergio

miércoles, 6 de mayo de 2015

Día 22 de noviembre - Cuarto día de vereda

Nuestros sueños han sido interrumpidos por los cazadores que animaban el bosque con flamenco. Bajaban a nuestro campamento en busca de algún cordero merino para almorzar cual lobos, pero Centinela, Huele coños y Cola nos protegen.

Nada más empezar a andar, una ovejita decide rendirse y Vidal la engaña para subirla al carro. Que suerte ella que se ahorrara los 20 km caminando que nos quedan por delante.



A lo largo de la mañana, nos encontramos un desmogue y varias herraduras, que más tarde averiguaremos que pertenecían a algún burro que había pasado por allí. Hoy Gerardo se siente fuerte y seguro, así que decide montar en lomos de Problemas, al igual que el resto del grupo. Nadie sufre las conocidas travesuras y caídas que suele provocar Problemas cuando alguien intenta “domarlo”.



Llegamos pronto al punto donde comeremos. Hoy huevos fritos, jamón de Teruel y cata de aceites de Jaén. Los familiares de Urbano, que nos acompañaran en la jornada de la tarde, han traído cervezas. Parece que la invocación de San Mahou ha sido escuchada. ¡Yujuuu cervecita fresca!



Durante la tarde se hacen protagonistas los maravillosos paisajes de Sierra Morena. Veremos ciervos y muflones. Practicaremos el béisbol cavernícola con los huesos que nos vamos encontrando por el camino. Otros se dedican a recolectar champiñones para la cena.




Enseguida llegamos al campamento, que ya está preparado gracias a nuestros hateros: Juanjo, la becaria y Urbano. Acudimos al Spa del Cerro del Alcornoque para un relajante masaje en los pies… Gerardo nos promete que mañana sin falta cazará el conejo pero… nadie le cree…pobre.


Unos juegan a cartas, otros escuchan atentamente al panadero. Nos reunimos un gran número de personas. Hace muy buena noche y huimos del calor de la fogata.


No nos imaginábamos que en unos instantes el huracán sahariano arroyaría el campamento. Gracias a dios que nuestra reacción es rápida y colocamos piedras alrededor de las tiendas. Si no quién sabe dónde habríamos despertado.


Hoy los alumnos trasnochamos. Nos reunimos todos en la tienda de los “Tetes”. Quien diría que acabaríamos haciendo piña.

Frases del día:
Yo es que hice un máster en Bachillerato: Forestal. Sergio

Autores: Ane, Ines, Andrea, Lucía, Teresa, Maria, Gerard, Juanjo y Sergio

lunes, 4 de mayo de 2015

Día 21 de noviembre - Tercer día de vereda

Cuando despertamos a los pies de las tiendas y recogemos a los compañeros que han caído, desayunamos las magdalenas que nos tiene preparadas el Tío Domingo.


Las ovejas salen del redil y es entonces cuando descubrimos el origen de los “crops circles” o círculos del maíz. Los investigadores llevan años estudiando su origen, que si ovnis, extraterrestres… ¡Ovejas… eran ovejas en redil!


Nada más empezar a andar empieza la misión mañanera de protección de oliveras. Pasando por una zona de ciénagas, Ane decide adjudicarse unos tacones que le impiden andar a nuestro paso. Aun así se niega a subirse en Problemas, solo piensa en su patata. Un pequeño paso para Ane un gran paso para la humanidad.


Mientras Andrea cabalga a lo Sancho Panza con su propio Rucio, a la cabeza de todo el rebaño.

En un lugar al final de la Mancha, un pozo encontramos y nuestros pies embarrados en él remojamos. Pronto partimos hacia la ciudad del ronquido…Jah-en. Mientras, con la tripa llena “perrea” que “perrea” Lucia se menea. En el mismo tramo, observamos como una oveja queda enredada en un trozo de alambre que Vidal consigue liberar.


Por fin, llegamos a la tierra prometida, Andalucía. Las colinas están bañadas por el sol del atardecer. El “profeta Ismael” encabeza la marcha guiando al rebaño que pasta tranquilamente en la inmensidad que nos rodea. 



Cenamos en aquel precioso bosque que parecía estar encantado. Tras los primeros trabajos de reforestación, que continuaremos haciendo el resto de días, empieza la reunión nocturna. Cada vez nos cuesta mas irnos a dormir, ya que las tertulias son muy amenas. Aunque invocamos a San Mahou, no aparece. Hoy nos hubiésemos tomado una cervecita fresca… la jornada ha sido larga.



Pronto nos iremos a nuestras casitas azules… Sergio y Gerardo ríen, pero no tardan en dormirse.

Frases del día:
El agua en jarra, el vino en bota y ¡las mujeres en pelotas! Ismael

Autores: Ane, Ines, Andrea, Lucía, Teresa, Maria, Gerard, Juanjo y Sergio

miércoles, 29 de abril de 2015

Día 20 de noviembre - Segundo día de vereda

Nos despertamos con las carcajadas de Carlos, que espera junto la hoguera con el café caliente y las magdalenas caseras. Pronto recogemos el campamento y partimos con las ovejas. Al poco de empezar la caminata la ropa empieza a sobrar.



Vidal X, El Sabio, nos da las primeras instrucciones sobre la Vereda: 
  • No traspasar la línea continua.
  • El ganado nunca se pierde, se pierden los pastores.
  • Obedecer en todo momento.



Tras una mañana de refranes y rompecabezas… adivina adivinanza ¿qué vamos a meter en la panza?


Seguimos el camino cuando Andrea y María deciden demostrar su dominio de la doma clásica montando a Problemas, el burro que nos acompaña. Él mismo protagonizará la siguiente hazaña. Decide independizarse, pastar en la lejanía y aunque le llamamos repetidas veces, al final tendremos que volver para redirigirlo hacia el rebaño.




Después de la caminata, nos espera la fogata. Cenamos un buen puchero y sin perder las buenas costumbres, nos reunimos todos con nuestros vasitos de orujo y pacharán para dar inicio a la tertulia. Los pastores nos hablan de su juventud y sus experiencias en la Mili. Ya no estamos tan cohibidos… cada vez nos soltamos más a la hora de participar en las charlas nocturnas.


De ahí a dormir: Inicio del desafío Quechua, desnivel de 65º.

Frases del día

La lumbre del pastor, cuando se va la mejor. Vidal 

Autores: Ane, Ines, Andrea, Lucía, Teresa, Maria, Gerard, Juanjo y Sergio

lunes, 27 de abril de 2015

Día 19 de noviembre - Primer día de vereda

Salimos a las ocho de la mañana de Zaragoza, queremos llegar antes de que anochezca para no perdernos. Nos queda un largo camino por delante… tramos en coche y tramos a pie.

Somos nueve en el grupo repartidos en dos carros. Pararemos a almorzar y comer. Momento de pánico: Las llaves del coche desaparecen en manos de Inés, la más joven del grupo.

Aunque ya estamos cerca del punto de encuentro con los pastores, nuestra orientación no funciona como debería y nos perdemos por las carreteras de la mancha, entre colinas y molinos.

A las cuatro y media de la tarde nos encontramos con nuestros compañeros de viaje. Ya tienen preparado el campamento Pitufo, cosa que se identifica por el color azul de las tiendas.


Tras conocer a nuestras anfitrionas, las ovejas, pasamos tímidamente a conocer a unos señores que las acompañan. No tenemos claro si son estudiantes de la facultad o pastores, ya que todos llevan la sudadera de nuestra universidad.



Después, nos “arrejuntamos” alrededor del fuego, cada uno con su copa en mano y charlamos hasta que el manto de estrellas nos cubre por completo.

No tardaremos en ir a dormir. Mañana empieza la gran aventura.


Frases del día:
Lo más importante es vivir y dejar vivir. Ismael
Esto es como el porno: Puro y duro. Ismael

Autores: Ane, Ines, Andrea, Lucía, Teresa, Maria, Gerard, Juanjo y Sergio

martes, 14 de abril de 2015

Día 18 de noviembre - "La despedida"

Esa mañana amanecimos con escarcha en las tiendas, fue una de las noches más heladas de nuestra andada. Esa mañana el desayuno era aún más delicioso que otros días, porque sabíamos que lo echaríamos de menos. Es imposible no echar de menos esa experiencia, el compartir todo el tiempo persona con persona, estar rodeados de vida como quién dice, y aprender a valorar los pequeños detalles como sonrisas, enseñanzas de nuestros mayores, complicidad entre nosotros, conocernos como personas y valorar todo eso, además del aprendizaje profesional.



Esa mañana nos sentimos más grandes, habíamos crecido, era evidente.

Llegó el momento del ¡hasta la próxima!, nos despedimos uno a uno de nuestros pastores, siendo Vidal el último que fue a soltar su rebaño, hay que reconocer que no le gustan para nada las despedidas, evitaba alargarla. Era evidente que en ellos dejamos una marca, ¡el grupo 3! Y obviamente ellos en nosotros, fue de las mejores experiencias de nuestra vida.

Después de los besos y las despedidas, de los buenos deseos y con nuestro cuerpo de repente agotado, nos encaminamos de vuelta a Zaragoza, unos hablando, otros durmiendo…pero volviendo a nuestro origen, la Facultad de Veterinaria.

Autores: Fran Saura, Pepi Rivera, Calasanz Jiménez, Begoña Arnaiz, Teresa Fanlo, Marta Jorba

miércoles, 8 de abril de 2015

Día 17 de noviembre - "Alhambra, y no la de Granada"

Esa mañana era día de patología, Pepi con problemas de visión avisó, “¡los perros comen conejos!”, no eran conejos, eran abortos. Una posible explicación podría ser el esfuerzo y escasez de comida el día anterior, que como veríamos a lo largo del día en esta jornada cambiaría.

El objetivo mañanero sería atravesar el pueblo la Alhambra sin ningún contratiempo, aunque solo de oírlo se puede pensar que la cerveza crece en los árboles, no fue cierto. 

Caminamos por una colina, las vistas eran majestuosas, se levantaban sobre una meseta una pequeña muralla derruida y en su interior el pueblo, con sus mejores galas nos esperaba.


Bajando por la colina y pisando ya tierra menos escarpada empezaba para nosotros la jornada laboral, había que vigilar el rebaño entre bocado y bocado del mismo. Era todo más verde, más comida, se pintaba la felicidad en las caras de nuestras ovejas. Cruzamos por encima de un riachuelo, éste se perdía después en la tierra, si dabas patadas en el suelo podías hacer agujeros donde aparecía agua, ¡y se hizo la vida!

Pasado el tramo del río, ya más cerca del pueblo, Vidal nos mandó a distanciarnos y a estar cada uno a una distancia prudencial a cada lado, con la única función de evitar que el rebaño se metiera en el sembrado y en el campo de olivos. Esa mañana fue más trabajar y menos hablar, era época de acción.


A la hora de atravesar el pueblo, como siempre debíamos coger a Problemas, para evitar que nos causara alguno, y en esas, pensando que controlado ese factor todo sería tranquilidad, para disgusto de Teresa y Begoña unos paisanos de Alhambra se interesaron por su adoptado chotillo, “el colorado”…se palpo la tensión, y se oyeron a km los suspiros, cuando ellas percibieron que nuestro jefe y amigo Vidal no estaba interesado en vender el pequeñín de la casa. Seguimos nuestro camino, habiendo informado a los potenciales compradores que en verano volverían sobre sus pies por la misma vereda.


En nuestro camino por el pueblo tuvimos alguna que otra dificultad, por regla general los vehículos respetaban, pero no pudimos evitarnos llevarnos un susto con un conductor que se sacó el carnet en la tómbola, si es que por poco nos pisan a Margarita. Pero como decimos menos mal que fue un susto. 

Ya estábamos cerca de la comida, podíamos olerla, pero aún debíamos cruzar por debajo de un puente esquivando una casa que entre todo nos reducía la vereda casi a un paso de individuo por individuo, como siempre, ¡errores humanos!

¡Al fin!, llegamos donde nuestro olfato nos llevó, y es que pasada la Alhambra, cerca de un campito de fútbol nos esperaba unos huevos fritos calentitos, con ajo y nuestro embutido tan deseado, ¡qué bien nos sabía la comida!

Aquella tarde fue tranquila. El tiempo parecía acompañarnos en nuestro final del viaje y estaba casi perezoso, calmado. Anduvimos despacio, al fin las ovejas tenían un poco de comida al lado de la vereda así que las dejamos disfrutar después de unos días un poco más duros para ellas.


Mientras las ovejas pacían, Begoña y Teresa nos demostraban sus dotes como amazonas a lomos del burro. Para ser justos, hay que decir que Problemas parecía entenderse mejor con Begoña, más habituada a galopar pero Teresa se defendió muy dignamente pese a los intentos de sus malos compañeros por hacer cabrear a su montura.


Subimos una pequeña loma sobre la cual se asentaba un santuario en honor a la virgen de Fátima, aunque antes tuvimos tiempo de comprobar como no debe ser una paridera y que bien les sienta a los animales andar a su aire en vez de estar hacinados. 

Después de pasar la ermita, demostramos que prohibir las cosas sólo sirve para que tengamos más ganas de hacerlas. Encontramos un bonito cartel que rezaba:


Y como no, pues nos pusimos a buscar setas como si no fuéramos a tener otra cena. Ismael y Vidal discutieron sobre si cogerlas o no, pero para cuando nos quisimos dar cuenta, ya llevábamos una bonita cantidad, así que cogimos todas las que pudimos.

Vivimos un momento de tensión cuando nuestro compañero Problemas desapareció, pero tras una larga búsqueda Pepi lo rescató de sí mismo.

Llegamos tranquilamente a las tiendas y la hoguera. Estaban exactamente en el mismo lugar que el año pasado, al abrigo de un pequeño semicírculo de árboles que ellos mismos habían hecho. Mientras los más vagos (o cansados) charlaban cómodamente al calor del fuego, aparecieron de nuevo los dos vecinos de Alhambra que querían comprar el choto que habían “adoptado” Begoña, Marta y Teresa.

Al final “el colorado” se salvó, y por un macho vinieron y con dos hembras se fueron.

Urbano nos preparó nuestro pequeño botín, para abrir el apetito antes de la cena. No sé si era el hambre del camino o la satisfacción de haberlas cogido nosotros, pero acabamos con las setas rápidamente y con mucho gusto. Sin embargo, Urbano explicó cómo deben comerse estas setas para disfrutarlas de verdad, cuando lo comprobemos quizá os contemos el secreto.

Cenamos carne a la brasa y no tardamos en acercarnos al fuego. Los pastores estaban más animados, al día siguiente “conquistarían” el Pozo de la Serna y darían cuenta de un bar por primera vez en bastantes días. Veían más cerca el final, en especial Pedro, que, como nosotros, concluía ya su vereda y volvía con su familia. 

Bebimos un poco de atrevido orujo y mistela para acallar un poco el frío pero no tuvimos valor de hacer tarde. Los días en la vereda empezaban a pesarnos a nosotros, jóvenes y con sólo 5 días en nuestras espaldas. Tuvimos tiempo antes de leer el blog de Ismael (incluida una entrada con puyita para los veterinarios) y de aprender a hacer queso de cabra gracias a las explicaciones de Carlos.

Nos fuimos a dormir pronto, más pronto de lo que nos hubiera gustado. Todo había pasado demasiado deprisa, mucho más de lo que nos hubiera gustado.


Autores: Fran Saura, Pepi Rivera, Calasanz Jiménez, Begoña Arnaiz, Teresa Fanlo, Marta Jorba