domingo, 10 de noviembre de 2013

Itinerario semana 2

Aquí os dejamos un documento con información de interés sobre los pueblos por los que discurre la segunda semana de trashumancia.

Itinerario de la 2º Semana 2013

jueves, 7 de noviembre de 2013

Segunda semana en la trashumancia

Ayer 6 de noviembre, un nuevo grupo de estudiantes, acompañados por un profesor, partieron desde la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, hacia la provincia de Cuenca, para iniciar la segunda semana en la trashumancia a través de la Cañada Real Conquense.
 

lunes, 4 de noviembre de 2013

Itinerario semana 1

Aquí os dejamos un documento con información de interés sobre los pueblos por los que discurre esta primera semana de trashumancia.

Itinerario de la 1º Semana 2013

sábado, 15 de junio de 2013

Coincidences de la vie: Trashumancia en Francia

Tras nuestro periplo por tierras francesas y poco antes de cruzar la frontera, tuvimos la oportunidad de presenciar cómo un ganado realizaba la trashumancia a través de los pirineos.
 

 
 
Durante un trayecto de unas cuatro horas de duración, 1.400 ovejas de cinco ganaderos y de la raza Tarasconne, procedentes de St. Lary y la zona del alto Garona, pasarán los dos próximos meses en esta ubicación.




Autores: Mª Angeles Ramo y Tania Pérez

jueves, 3 de enero de 2013

Día 24 - 24 de noviembre

Esta mañana no hubo rebuznos, sino alarmas de móviles. A las 8:15 nos esperaba el desayuno en el hotel: una tostada con tomate y aceite acompañando al café. Pudimos comprar empanadillas y otros caprichos para enseguida emprender el viaje hasta Zaragoza. Fueron 6 horas del tirón, durmiendo y recordando lo extraordinaria que fue esta semana.

Ante todo agradecemos el trato recibido por los pastores, Isidoro y Nicolás; su generosidad, su buen humor y sus buenas intenciones sin olvidar sus grandes talentos culinarios.

Seguidamente, agradecemos al departamento de infecciosas de la facultad por habernos dado esta extraordinaria oportunidad. Pese a la gran dificultad que os ha supuesto organizar este evento, finalmente todo ha resultado mejor de lo que se esperaba.

Y por último, agradecimientos especiales a Olivia y Julio, nuestros acompañantes y casi “padres” de nuestra cuarta semana de trashumancia; por compartir sus experiencias y estos días con nosotros.

Sólo queda decir que esta aventura nos ha permitido conocernos mejor entre nosotros, y descubrir una tradición que muy pocos conocen: ¡¡LA TRASHUMANCIA!!
 
 
Autores: Helena Agustín Valdearcos, Laura Bataller Montaner, Severine Caillaud, Alfonso Cruz Andrés, Vanesa Galende Medinilla, Juliette Martín Cereza, Armán Santorcuato García

miércoles, 2 de enero de 2013

Día 23 - 23 de noviembre

Eran las 7 de la mañana cuando Problemas y su agradable rebuzno, ya un tanto afónico, nos despertó para emprender el último día de vereda. Fue una de las mañanas con más rocío y los que no habían plantado bien sus tiendas se llevaron una ingrata sorpresa al levantarse y tener el saco empapado, pero en el cielo no había ni rastro de nubes. Se preparaba un último día muy caluroso.

Tras el desayuno y recogida de las tiendas, Urbano, como cada mañana, se hizo cargo de retirar el pastor eléctrico permitiendo a las ovejas emprender su última etapa. Esa mañana apareció otro aborto, el más tardío hasta ahora, y éste fue el sabroso desayuno de José Ángel, que sin duda le daría la energía necesaria para ejercer su labor de perro pastor en este último día de vereda.


José Ángel disfrutando de su desyuno (Severine Caillaud)

Anduvimos por terrenos un tanto pedregosos, y el ganado se veía nervioso. Estaba claro que sabía que llegaba por fin a casa. Vidal nos avisó que este tramo sería complicado ya que muchas fincas estaban rodeadas por alambradas, y como en esta zona se practicaba la replantación de ciertos árboles, éstos estaban vallados. Vidal, veterano ya, iba preparado y se alejaba a veces del rebaño para escuchar los gritos de alguna cabra que quedase aprisionada. Fue el caso de una joven chota que, intentando comer las hojas de un árbol recientemente plantado y protegido, se quedó atrapada con la cornamenta en los alambres. Una vez rescatada y liberada la chota asustada regresó a galope hacia su querido rebaño.

Desde que había comenzado la jornada, Vidal vigilaba particularmente una oveja que tenía dificultades para seguir el ritmo del rebaño ya que temía que se extraviase al alejarse. La disnea que padecía la oveja era tal, que Vidal contactó con Urbano para inyectarle terramicina y seguidamente subirla al remolque debido a su incapacidad para caminar.

Sierra Morena (Severine Caillaud)

Tras estos acontecimientos seguimos la marcha disfrutando del espectacular paisaje que nos ofrecía Sierra Morena bajo el manto de un extraordinario cielo azul. Pudimos beber en un abrevadero, y algunos imitamos a Vidal, que aprovechó para asearse como un “gato” ya que en pocas horas iba a volver a ver a su familia tras 23 días de vereda.

Después de unos 7 km, llegamos al punto de encuentro con los todoterrenos, nuestra querida furgoneta conducida por Olivia, y ¡sorpresa!: Javier Lucientes y Etxaniz, que habían venido desde 
Zaragoza y San Sebastián respectivamente, para poder disfrutar de la última tarde de vereda. Pero también nos tocó tristemente despedirnos del carismático Isidoro.

Isidoro despidiéndose de la bota (Severine Caillaud)

El menú del último día fue “especial” pues, junto al clásico almuerzo tuvimos la suerte de contar con panceta y chorizo a la brasa. Algo que nos reconfortó tras la que había sido la primera despedida. Después de comer, emprendimos el camino esta vez ya dirección Plazuelas, la finca donde el ganado pasa el invierno.

Última comida "especial" (Severine Caillaud)

El ritmo de las ovejas se vio rápidamente acelerado, el rebaño, que nunca se pierde, sabía que pronto llegaría a su destino y la impaciencia era claramente manifiesta. La labor de Ismael se hizo más importante ya que debía contener el rebaño que no cesaba en su empeño de querer adelantarlo. Comanechi, Miniyo y Problemas (más burro pastor que burro de carga) se ocupaban de que las ovejas disminuyeran el ritmo de marcha.

Durante el trayecto, al estar acercándonos a la “civilización”, el tráfico aumentó, por lo que a la vez de controlar el rebaño teníamos que abrir camino a los vehículos que se veían rápidamente rodeados por una nube de ovejas. Pronto vimos las espectaculares dehesas con sus vacas y toros bravos de las que tanto hemos oído hablar, y los típicos cortijos andaluces.

Dehesas con vaquillas y toros bravos (Severine Caillaud)
 

Rehidratándose cada uno a su manera, debido al calor y al sol del Sur (Severine Caillaud)

Mientras que nosotros a cada kilómetro se nos iba quemando más el rostro, el de los pastores iba desprendiendo cada vez más felicidad, pues pronto iban a reencontrarse con sus familiares. Y así fue, a la vuelta de una curva muy cerrada Miguel, el hijo más joven de Vidal, corrió hacia su padre abrazándolo fuerte tras 23 días sin verlo, seguido por su hermano Jorge y su querida mujer. Unos metros más adelante, fue la familia de Ismael, y sus dos hijas Izane y Nadia que se precipitaron sobre su padre abrazándole también. A Nicolás le esperaba la hija de Urbano, Marina...

Vidal y Miguel (su hijo pequeño), el reencuentro (Severine Caillaud)

La familia de Vidal al completo,
y el reencuentro entre compañeros de trabajo, Julio y Marian (Severine Caillaud)

Un poco más tarde, nos encontramos con caras ya más conocidas por todos nosotros: Marian, Pepe, Raúl e Ibarra, que marcharon con nosotros los últimos kilómetros hasta que llegamos a Plazuelas, una inmensa finca vallada y tapizada de verde. Pastorearon el ganado adentro ante nuestra expectación llena de felicidad y a la vez nostalgia, ya que fue en ese momento cuando aceptamos que realmente el viaje se había terminado.

Urbano instaló por última vez el pastor eléctrico ya que el día siguiente iban a separarlas. Los mastines se dejaron sueltos por la finca y los perros pastores se ataron, ya que los pastores dicen que son muy nerviosos y sin vigilancia podrían morder a las ovejas.

Llegada de las ovejas (Severine Caillaud)

La televisión de Jaén se desplazó para grabar nuestra llegada y escogieron a Vanesa para sujetar la cafetera simulando la vida de “camping”. Grabaron nuestras caras quemadas por el sol y nuestras sonrisas cómplices porque nos esperaba una ducha caliente en Vilches.

Los profesores se reservaron cada uno una habitación de hotel mientras nosotros acampamos por última vez en una finca de Urbano a unos pocos kilómetros de Vilches. Al llegar al hotel “Mesón Marchena”, una vez duchados, disfrutamos de unas estupendas tapas que nos pusieron con las bebidas. Para no perder la costumbre, seguimos de tapeo en un agradable bar en Vilches, donde algunos probamos las deliciosas criadillas de cerdo por primera vez.

Los profesores se retiraron antes que nosotros, que seguimos largo rato y además nos fuimos a tomar unas copas de despedida.

Recorrido: 15 km

Autores: Helena Agustín Valdearcos, Laura Bataller Montaner, Severine Caillaud, Alfonso Cruz Andrés, Vanesa Galende Medinilla, Juliette Martín Cereza, Armán Santorcuato García

domingo, 30 de diciembre de 2012

Día 22 - 22 de noviembre

Tras el habitual desayuno tocó hacer de veterinarios puros y duros y sacamos sangre a las ovejas para analizarla, además de un coprológico, y estudiar la salud de los animales tras la trashumancia.

Helena sangrando (Severine Caillaud)

El rebaño de vacas que encontramos el día anterior empezó a acercarse hacia nuestro campamento, pero los mastines corrieron hacia ellas y acabaron por disuadirlas, ya que se replegaron de inmediato.

Una vez recogido todo empezamos a andar por Sierra Morena mientras las vacas nos veían alejarnos con recelo. Como es bien sabido, en un cortijo grande el que es tonto se muere de hambre, así que el perro más rápido se comió uno de los abortos que de vez en cuando, a causa de las duras jornadas de caminar, tenían algunas ovejas.

A medida que el sol se iba levantando e íbamos avanzando, descubrimos colores y vistas increíbles, que nos dejaron a todos anonadados. Tuvimos mucha suerte ya que el tiempo ese día fue particularmente soleado, lo que resaltaba los distintos tonos verdosos de la Sierra, contrastados con el azul intenso del cielo. Las ovejas ese día iban más lentas, debido a un pasto abundante y de gran calidad que se iban encontrando.
 
Suculento almuerzo (Severine Caillaud)

Vanesa perdiendo "las golondrinas" (Severine Caillaud)

Tras el obligado y añorado almuerzo, mientras proseguíamos con nuestra peripecia, una cabra se quedó trabada en una malla que protegía unos arbolados y el pastor, muy atento, tuvo que ayudarla a liberarse al escucharla. Una vez atravesada una finca, que tuvimos que abrir, vimos los cortijos de la sierra donde se crían ciervos para la caza. También tuvimos la suerte de ver algunos libres, así como corzos, pero los mastines no fueron lo suficientemente rápidos como para deleitarnos con ese menú aquella noche…

Ramoneando (Severine Caillaud)
 
El paisaje seguía siendo cada vez más impresionante y el sol cada vez más intenso. Sedientos, tuvimos la imperiosa necesidad de paramos en un pequeño río para hidratarnos... bajo la premisa de los pastores de: “agua corriente no mata a la gente”, nos abalanzamos sobre el líquido elemento. Una vez saciados escuchamos a los pastores, entre risas, decirnos: “¡¡todos los que beben de ese agua morirán!!”.

"Agua que corre no mata" (Helena Agustín)
 
Los compañeros que andaban detrás observaron que un macho cabrío tenía los testículos muy hinchados debido a una castración hecha antes de irse de trashumancia, que manifiestamente se estaba complicando. Le inyectamos terramicina durante el camino para evitar complicaciones.

Inyectando terramicina al macho cabrío (Helena Agustín)

A las 17:00 horas llegamos a lo alto de Sierra Morena. Como ya era habitual, montamos las tiendas e hicimos la hoguera. Hacía más frío que las demás noches, debido a los 800 m de altitud, así que agradecimos el caldo con, entre otras cosas, la carne del conejo cazado por el mastín el día anterior, y rebollones recogidos el mismo día... como cada noche un cena muy rica y abundante.
 
UAuuuu (Vanesa Galende)

Escuchamos a los perros ladrar casi toda la noche, porque había muchos animales por allí (jabalíes, ciervos...), las ovejas se asustaron varias veces durante la cena, por lo que los pastores temían que se produjera una estampida y se escaparan, cosa que afortunadamente no sucedió.


Recorrido: 15 km

Autores: Helena Agustín Valdearcos, Laura Bataller Montaner, Severine Caillaud, Alfonso Cruz Andrés, Vanesa Galende Medinilla, Juliette Martín Cereza, Armán Santorcuato García