domingo, 11 de diciembre de 2016

Día 6 de noviembre de 2016 - Zaragoza – Jesús del Puerto (Fresneda de Altarejo)

Comienza la aventura, a las 8 am nos hemos puesto manos a la obra, recogiendo las tiendas, preparando las furgonetas y hemos puesto rumbo a nuestra semana de vereda.

Llegando a Cariñena, gracias a Inés hemos realizado una ruta de enoturismo, y ya sabemos lo que es la garnacha, ¡un manjar! Mientras, Fran y Héctor marchaban rumbo a Zaragoza en busca del toldo perdido.


Pasado Cuenca, rugían nuestras barrigas…se acercaba la hora de comer y Villar de Olalla nos descubre un bar donde calmar nuestro apetito. A unos kilómetros de allí por fin alcanzamos al rebaño, una parte de nosotros acompaña a Vidal e Ismael en el último tramo de la tarde, mientras el resto se inauguran como hateros junto a Urbano, montando el campamento y preparando lumbre con el “Gran Tronco”.

Con Vidal ya hemos empezado a aprender nuevas cosas, nos ha enseñado a saber la hora sin mirar un reloj, únicamente con nuestros dedos, el horizonte y, por supuesto, el sol.


Una vez asentados y las ovejas descansando en su redil, hemos recibido la inesperada visita de dos amables hombres, acompañados de un buen vino casero, pero algo cabezón. El Tío Domingo nos ha preparado una exquisita cena de bienvenida, estrenándonos la mayoría en el ritual de cucharada y paso atrás…. y ¡tuso fuera! y sobre todo en el paso de la bota, ¡que no pare! Todos debemos de saber que cuando el botero te da la bota, o sabe a pez o está rota.

Como postre, Ismael ha soplado las velas sobre una trenza de Almudévar por su cumpleaños. Con unos vasitos de pacharán casero y todos sentados y charlando alrededor de la lumbre, termina nuestra primera jornada. Aunque el “Gran Tronco” todavía le quedarán fuerzas para recibirnos a la mañana siguiente.



Autores: Bárbara Garuz, Francisco Saura, María Fernández, Rafael Frías, Sandra Esteban, Teresa Gómez, Ángela Arroyo, Inés Rubira, Antonio Romero y Héctor Fuertes.

sábado, 10 de diciembre de 2016

Día 5 de noviembre de 2016

Hoy amanecemos con las tiendas mojadas, pero ha parado de llover. Ricardo a lo lejos habla de que a la noche ha habido bastante revuelo, pero nosotros no entendemos nada. Al reunirnos alrededor de la hoguera para desayunar, Ismael y Vidal nos cuentan que a la noche, más o menos a las 2 de la madrugada, las ovejas se han escapado del redil. Hay una baja, pero todo se solucionó bastante rápidamente, y el daño ha sido mínimo.

Después de recoger todo, y explicar a los hateros de esta mañana como se monta el toldo, nos volvemos a dividir en dos grupos de cuatro y comenzamos la que será nuestra última etapa.

El ganado va despacio hoy, tiene que aprovechar el pasto que hay desde el campamento hasta el punto donde nos reunimos con la guardia civil para cruzar las rotondas de entrada de la autovía de Cuenca. Si habéis leído bien, los ingenieros han construido 3 km de carreteras en mitad de la cañada, y precisamos de la ayuda de la guardia civil para cruzarlas.

A las 10:30 llega el primer coche de la guardia, esperábamos mas ayudantes, pero todavía no han llegado, y como los guardias se ven capaces de cortarla solos, entramos de lleno con el rebaño en la carretera. La imagen es muy curiosa, los conductores de los coches alucinan. La carretera queda inundada por millones de conguitos. Parece que las ovejas lo han hecho a propósito y se cagan en la carretera para reivindicar que la cañada les pertenece.


Poco después aparecen Urbano y los hateros para ayudarnos, el paso por carreteras suele ser difícil, ya que las ovejas se escapan por debajo de los quitamiedos y pueden perderse. Javi y Margarito, tienen que corren detrás de una que intenta escapar, pero ya son unos expertos en tema de reconducción de ovejas y enseguida la devuelven al rebaño, Vidal está encantado con ellos.

Nada más terminar de recorrer los 3 km de tramo por la carretera y despedirnos de los guardias que la verdad es que han sido muy amables con nosotros, entramos en otra urbanización que según nos cuentan se hizo un poco ilegalmente y también invade la cañada. Las paredes de las casa están dibujados con claros mensajes a favor de la cañada, pero el dinero es el dinero y nadie hace nada. Algunos vecinos protegen sus rosales con escobas, pero las ovejas y cabras no se amedrantan y siguen comiendo a sus anchas.

La mañana es divertida, en una situación poco habitual en la que sí estamos más en contacto con la civilización.

Pronto empieza a oler a comida. El campamento está montado, no llueve y todos nos reunimos alrededor de la mesa en nuestro último almuerzo con ellos. 

Mañana será el cumpleaños de Ismael, por lo que hemos improvisado un pequeño “pastel” y unas velas, que en realidad son unas tortas que han comprado los hateros y unos palillos con el que hemos escrito el número 54, que son los años que cumplirá.

Después de cantarle y comer los dulces, toca despedirse. Como dice Vidal las despedidas siempre son tristes y en la última foto de rigor, las caras no son tan alegres.


Montamos en los coches, y nos ponemos camino a Zaragoza. Gracias amigos por dejarnos compartir esta experiencia con vosotros. 

¡Tened buena vereda!

Aléalé

Autores: Cristina Hernández, Javier Benito, Laia, Claudia, Alba López, Carmen Lorente, Alejandro Madorrán, Ane Rivas, Jose Luis Olleta y Ricardo Serrano.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Día 4 de noviembre de 2016

Hoy no nos despertamos con el despertador habitual. Ricardo lo sustituye con una inusual versión, que ya conocemos, de la canción “Ya viene el pájaro”. No sabemos bien si los ronquidos de Olleta o la fuerte lluvia lo han despertado, y como se aburre solito en la hoguera, ha decidido despertarnos a todos antes.

La lluvia cae con fuerza, por lo que decidimos desayunar en el pequeño porche del refugio situado al lado de nuestro campamento.

Aunque hemos amanecido antes de lo habitual, salimos a la misma hora que siempre, ya que tardamos bastante en ponernos todos los trajes para resguardarnos de la lluvia.


Mientras Vidal e Ismael se preparan para sacar las ovejas del redil, Urbano coge el coche para ir en busca de leña al pinar que nos rodea. Olleta y Ricardo, que no se han enterado muy bien, y pensando que Urbano se ha marchado sin avisarles, rápidamente montan en los coches y se dirigen hacia Villalba de la Sierra por la pista que recorre el campo de golf. No nos da tiempo ni de correr detrás de ellos. Pobres, no se han dado cuenta que Urbano se encuentra a escasos 50 metros de nosotros. Ahora tendrá que intentar localizarlos e ir en busca de ellos.

Entre carcajadas, los demás empezamos la marcha matutina. Bajo la lluvia se repite la imagen de ayer, las ovejas pastando entre los hoyos del campo de golf que invade la Cañada Real.

Pronto deja de llover y nos empieza a sobrar la ropa, que aparte de protegernos de la lluvia, hace que no traspiremos bien y el sudor empape la ropa que estaba seca.

Atravesamos un pequeño pinar que en realidad es un campo de reforestación. Las ovejas se pierden de vista entre tanto árbol.


A media mañana cruzamos por debajo de un puente que atraviesa la carretera nacional dirección Cuenca. Gracias a Dios, los profes están allí. Urbano los ha encontrado, aunque no ha sido tarea fácil ya que no tenían los móviles encendidos.

Pasamos por una cantera y una zona de descanso vial en la que han colocado unas vallas para que las ovejas no entren. Obvio que ellas pues no lo entienden muy bien, y tenemos que dar alguna que otra vuelta para asegurarnos de que todas siguen la vereda.

Aunque Vidal ha intentado engañarnos diciéndonos que aún queda mucho para comer, Claudia tiene razón y solo es una broma. Enseguida nos volvemos a juntar con los hateros, que hoy nos han preparado huevos fritos y carne frita. Ummm que hambre.


A la tarde vuelven a anunciar lluvias, por lo que Vidal nos aconseja que en vez de ir dos hateras acompañando a Urbano, vayamos 4 para poder montar el toldo, por lo que Cris, Ane, Claudia y Laia marchan con Urbano hacia el siguiente campamento, que para nuestro grupo será el último.

Mientras los demás caminan con el rebaño, Ricardo sigue intentando domar a Problemas. Pero no todo es tan fácil. Cuando se preparan para cruzar una pequeña acequia de tarquín, Problemas se clava y no avanza, y Ricardo que no ha calculado bien la profundidad y anchura, cae de lleno en la acequia. No quiere soltar al burro que tira cabeceando de él. La situación termina con Problemas corriendo en dirección contraria y nuestro amigo con su tan preciado chubasquero de la marina estadounidense lleno de barro.

La tarde se hace corta, llueve poco mientras rodeamos la ciudad de Cuenca. Todos tenemos la broma en mente, ya que hoy dormiremos mirando a Cuenca.

A la llegada al campamento todo está montado. En el toldo caben las 13 sillas y la mesa para cenar. No todo a la vez pero bueno, nos arreglaremos para poder disfrutar de la última noche al resguardo de la lluvia.


El campamento está situado en lo que parece una pequeña urbanización rural, por lo que los vecinos de la misma se acercan a saludar a los pastores. Una señora y su marido nos acompañan durante un rato después de cenar al calor de la lumbre, nos ofrecen su casa por si queremos ir al baño o utilizar enchufes para cargar los móviles, pero nosotros ya estamos acostumbrados a vivir desconectados, así que denegamos amablemente su oferta.

Poco después empieza a llover, los invitados nos abandonan, y nos reunimos los 13 dentro del toldo para tomar una pequeña copa antes de ir a dormir. Hoy será nuestra última noche con los pastores, y aunque el tiempo no acompaña nadie quiere irse a dormir.

Autores: Cristina Hernández, Javier Benito, Laia, Claudia, Alba López, Carmen Lorente, Alejandro Madorrán, Ane Rivas, Jose Luis Olleta y Ricardo Serrano.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Día 3 de noviembre de 2016

Hoy tenemos doble alarma, Problemas rebuzna a las 6:15 y acto seguido, Ricardo canta “Ya viene el pájaro” recordando su estancia en la mili.

El amanecer no es frío, pero el rocío cubre las tiendas. A la hora del desayuno tenemos un invitado, viene a recoger un choto que no puede seguir el ritmo del rebaño. Él lo cuidará hasta que a la vuelta, ya recuperado, vuelva con su rebaño.


Hoy el paisaje es muy diferente al de los días anteriores. La Serranía de Cuenca queda atrás dando paso a grandes pinares y encinares. Durante la mañana podemos apreciar gran variedad de plantas como el té de roca, el espliego, el romero, el tomillo, etc.

Hacemos una pequeña parada en la que Vidal nos cuenta la función de las latas que cuelgan de una alambrada situada entre los encinares. Al parecer, el objetivo es que los jabalíes al pasar, se asusten con el ruido, y así no se coman las preciadas trufas.

Entre adivinanza y adivinanza Vidal nos entretiene durante la larga mañana. Ya huele a comida, y tras bajar la última escalera de piedra, encontramos a nuestros hateros con la mesa preparada. Antes de marchar Vidal nos sorprende con una exquisita carne de membrillo con nueces hecha por Guadalupe, su mujer.


Las nuevas hateras marchan con Urbano. Hoy tienen que preparar las tiendas en un campo de golf que atraviesa la vereda. ¿Curioso verdad?

La tarde es tranquila y el sol calienta. Olleta y Ricardo discuten, parece ser que el señorito Ricardo no quería su chaqueta, y le recrimina a Olleta no haberla dejado en el coche. Tiene miedo de volver a perderla. 

Tras pasar una pequeña carretera entramos en una pista que conduce al campo de golf. Hay un pequeño estercolero donde Problemas se entretiene comiendo lo que parece cebada que algún agricultor ha desechado. Margarito y Ane se atreven a montar a Problemas, pero Ane resabiada por la experiencia, decide bajarse al ver que pronto hay una cuesta. Margarito envalentonado, decide subirse, ya que él domina la monta. Lo que no sabe es la velocidad que puede coger el burro cuesta abajo. Pero finalmente consigue dominarlo, esta vez ha tenido suerte.

Mientras, los hateros al llegar al campamento donde ya existe un redil fijo, se quedan sorprendidos, ya que hay una oveja dentro encerrada con la pez de nuestro ganado. ¿De dónde ha salido? ¿Quien la ha metido aquí? Se preguntan a la espera de que llegue el rebaño con Ismael y Vidal para que nos cuenten y poder averiguar más sobre la aparición de esta ovejita.

A la llegada del rebaño, la imagen es verdaderamente graciosa. Un señor, ya entrado en años, espera para jugar mientras que las ovejas pastan a sus anchas por los hoyos del campo de golf. ¿Qué estaba antes la cañada o el campo? Pues alé, a esperar. Tras meter las ovejas en el redil, esperamos con ansia la cena, ¡hoy tocan brasas!


Las hateras han colocado el campamento base de una forma verdaderamente bonita, pero no han tenido en cuenta la inclinación del suelo, por lo que muchos decidimos cambiar las tiendas de sitio.

Hoy durante la cena bebemos vino en botella con caña. Después de que aprendiéramos a beber en bota, esto nos cuesta bastante, y algunos optamos por servírnoslo en el vaso.

La cena exquisita: morcilla, panceta, chorizo…. Y después como siempre, alrededor del fuego damos comienzo a la tertulia nocturna. Pronto a dormir, que mañana dan lluvias y tenemos que descansar.

Autores: Cristina Hernández, Javier Benito, Laia, Claudia, Alba López, Carmen Lorente, Alejandro Madorrán, Ane Rivas, Jose Luis Olleta y Ricardo Serrano.

martes, 6 de diciembre de 2016

Día 2 de noviembre de 2016

Hoy despertamos por primera vez con el “cantar” del burro, que se adelanta a la hora habitual. Tras un rico desayuno recogemos el campamento. La verdad es que las tiendas nuevas se nos resisten un poco a la hora de desmontarlas, pero no tardamos en cogerles el truquillo y pronto reanudamos el camino.


Andamos por unos verdes prados llamados los Mailos, que no estaban ni tan verdes, ni tan húmedos como los esperaban los pastores. Durante la mañana aprendemos que cuando los prados están verdes y húmedos, es más difícil controlar al rebaño, ya que al igual que a muchos de nosotros, les encantan las setas y se entretienen más. Ahora ya sabemos que las ovejas son grandes apasionadas de la micología.

Cerca del “Arroyo de las truchas” vemos una pequeña cabaña que pertenece a la Mesta muy bien cuidada, con sus camitas y chimenea incluida. Durante toda la mañana Vidal nos ameniza el camino con sus anécdotas, entre ellas, la de cómo logró hacerse con el carnet de conducir.

A la hora de comer, para nuestra sorpresa, aparecieron dos periodistas del programa de España Directo de TVE1. Nos preguntaron sobre nuestra experiencia, entrevistaron a los pastores en su trabajo y nos acompañaron durante un tramo a la tarde para poder filmar.


Tras una copiosa comida campera, nos pusimos otra vez en marcha, por un idílico paraje llamado “La fuente del Rejazo”. Durante este tramo vimos varios abrevaderos de madera de pino hueco, iguales a los que nos había enseñado Humi en nuestra visita al museo. Los troncos, aunque parezca mentira, no se pudren siempre y cuando el agua corra por ellos.




Llegando al campamento donde dormiríamos, nuevamente nos encontramos con los reporteros de la tele, que nos graban mientras recogemos las ovejas en el redil. Durante la tarde ellos han estado grabando a los hateros mientras hacían sus tareas.

Jugamos un pequeño torneo de guiñote, en el que solo hubo unos ganadores, a la espera de que Urbano cocine las esperadas patatas a la “Birulé.

Hoy cenamos bajo cubierto en un pequeño refugio al lado de Las Majadas. Tras la cena, bajamos al pueblo, al encuentro del “Cabezón” un amigo de los pastores que regenta un pequeño bar de la localidad, pero no tenemos la suerte de conocerlo ya que está cerrado por descanso semanal.

Decidimos tomar café en otro pequeño bar cerca de la plaza del pueblo, ya que para nuestros amigos, es costumbre tomar café en el pueblo cada vez que pasan por él. 

A la vuelta el cielo se ve hermoso, lleno de estrellas. Por ello, algunos decidimos quedarnos para poder ver estrellas fugaces. Tras una larga charla bajo el cielo estrellado, nos despedimos hasta el próximo rebuzno.

Autores: Cristina Hernández, Javier Benito, Laia, Claudia, Alba López, Carmen Lorente, Alejandro Madorrán, Ane Rivas, Jose Luis Olleta y Ricardo Serrano.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Día 1 de noviembre de 2016

Hoy Faco (Jose) nos despierta antes de tiempo. Son las 5:15 am de la madrugada y aunque nos intenta engañar para que no nos enfademos, no todos tenemos buen despertar, y lo terminamos echando del refugio/ asociación, donde nos han dejado dormir, en el propio pueblo de Guadalaviar.

Volvemos a la Casa Rural Martina a las 6:30 am a desayunar. Un desayuno increíble, cargamos las pilas a tope, y juntos volvemos al barranco a por las ovejas.

Hoy empieza la verdadera vereda. La escarcha cubre todos los prados, y el frío sube por los pies.


Allí nos reunimos todos; las familias, con mujeres e hijos, primos, hermanos, incluso vecinos del pueblos que vienen a despedirse. La mujer de Urbano ha traído café para que entremos en calor. La despedida se alarga, pero es normal, nuestros anfitriones pasarán un mes sin ver a sus más allegados.

¡Comenzamos a caminar! El paisaje es increíble. La mañana dura, cuesta arriba, Jose y María tiran del burro Problemas, el cual lleva a sus lomos a los pequeños César y David, los hijos de Marian. Contemplamos una de las imágenes más bonitas del camino de hoy, momento en el que los animales cruzan el río Júcar.


Al llegar a lo alto del Collado del Aire nos espera Urbano y sus novatas hateras Alba, Cristina y David, el marido de Marian. El almuerzo ya está preparado. Nos cuentan que durante la mañana han tenido algún que otro problemilla para poder subir los coches hasta arriba, nada que no pudieran solucionar.

Tras el magnífico almuerzo retomamos el camino, ahora cuesta abajo, entre pinares. Los acompañantes extra nos abandonan. ¡Nos vemos a la vuelta!


Los hateros de la tarde, Javi y Margarito, que junto con Urbano trasladan los coches a la zona donde acamparemos esta noche, cortan leña de pino para el fuego durante el camino. También buscarán setas y nueces para la cena, pero sin ningún éxito, parece que deberán agudizar sus dotes. Tras atravesar una zona de gran barrizal con los coches, en una pequeña llanura, montan el redil o pastor eléctrico y organizan todo el campamento. 

Mientras, los alumnos que acompañan a pie a los pastores, cruzan un pequeño pinar que en realidad se asemeja más a los bosques africanos de “baobabs”. Tenemos miedo, los buitres vuelan bajo en busca de comida, pero enseguida vemos que en realidad no vienen a por nosotros, sino a por algún animal muerto que hay en los alrededores. Todos miramos asombrados cómo descienden en picado tras volar en círculos sobre la presa.


Entre las clases de pollos de nuestro amigo Ricardo y las sabias palabras de Vidal, la caminata se hace corta y pronto llegamos al campamento base.

Hoy será nuestra primera noche con los pastores y bajo la noche estrellada. Cenamos un rico arroz con pollo; cucharada y paso atrás. Después de llenar bien la tripa, todos nos reunimos alrededor del fuego. Algunos estamos cansados por lo que la mayoría no tardamos en marchar a dormir, pero tranquilos, lo más interesante está por venir.

Cuando solo quedan cuatro alrededor del fuego, y Ricardito se dispone a marchar a la cama, de repente una fuerza sobrehumana lo empuja, y cae al suelo con la silla pegada al culo. Creedme cuando os digo que fue más gracioso de lo que uno se imagina al leerlo. 

Autores: Cristina Hernández, Javier Benito, Laia, Claudia, Alba López, Carmen Lorente, Alejandro Madorrán, Ane Rivas, Jose Luis Olleta y Ricardo Serrano.

domingo, 4 de diciembre de 2016

De nuevo en la vereda - Día 31 de octubre de 2016

Nuestro viaje empieza un año más con gran ilusión, con muchos compañeros repetidores entre nosotros. Ricardo, el profesor novato, llega 20 minutos tarde y repartiendo pollitos de peluche. Nos cuenta que ha intentado entrar en la facultad por la puerta de atrás y, al encontrarla cerrada, ha tenido que ir a dar la vuelta del copón para reunirse con nosotros. ¡Esto en el campo no pasa!


En Zaragoza hace bastante frío y llueve, pero al llegar a Guadalaviar, nos recibe un día espectacular. 


Durante día y medio, nos acompañan algunos compañeros extra: Emilio Magallón, Maite Verde, Luis Figueras, Marian Ramo con su marido e hijos, Inés, Faco, María Soriano con sus padres, María Valero y Carlos. Además, a la llegada a Guadalaviar, nos espera Claudia, que nos guiará hasta nuestro encuentro con los pastores.

Con gran emoción nos saludamos y los acompañamos hasta bajar el “Barranco del Judío” donde pasará la noche el rebaño de 3000 ovejas, el burro Problemas, los perros y las cabras. El barranco no ha sido tarea fácil, pues algunos infravaloraban el desnivel del mismo y muchos acabamos deslizándonos por él.


Hacia las 19 horas llegamos de nuevo a Guadalaviar donde la hermana de Vidal e Ismael, Humi nos realiza una visita por el museo de la trashumancia. Ahí aprenderemos los cambios que ha realizado la vida trashumante durante los años. Al calor de la pequeña cabaña, todos nos iniciamos como nuevos zagales. ¡Que ricos los conguitos!

Tras reunirnos todos en la plaza del pequeño pueblo, vamos a cenar al hostal. En esta ocasión, la cena la patrocina el colegio oficial de veterinarios de Teruel y nuestro gran amigo “Tito Badi”•

Después de tomar el café en uno de los bares del pueblo, los más jóvenes, en compañía de Maite, jugamos al escondite en la plaza del pueblo. Algunos destacan en el juego, otros se retiran temiendo ser cazados, y los últimos resisten hasta que, atraídos por la música, se acercan a la verbena. 

El frontón está lleno, pero pronto decidimos retirarnos ya que hoy el día ha sido largo y mañana tenemos que madrugar. 

Autores: Cristina Hernández, Javier Benito, Laia, Claudia, Alba López, Carmen Lorente, Alejandro Madorrán, Ane Rivas, Jose Luis Olleta y Ricardo Serrano.