sábado, 21 de noviembre de 2015

Día 2 - 2 de noviembre de 2015

Después de una noche ventosa y lluviosa, nos despertamos con algo más de paz para poder echar el primer orín del día. Sin embargo, la lluvia continúo y en el desayuno ya terminamos bastante “chopados”. Así continuamos todo el día.


A pesar de ir chipiados, el paisaje mereció la pena, desde la Loma de Almaillo hasta el Arroyo de Las Truchas. De esta etapa surgió una sociedad muy bien avenida, entre María y su mayordomo El Abogado, quien se encargó gran parte del camino de cubrirla con su amplio y alto paraguas.

Mientras tanto, los hateros pasaban por arduos y peligrosos caminos. Damos gracias a Emilio, José Luis y Silvia por guiar y animar a los conductores a llevar el buen camino.

Al llegar la hora de comer nos encontramos el toldo montado, ¡qué alegría, qué alboroto, un toldo piloto!


Por la tarde la lluvia siguió sin dar tregua, y acompañada por el viento se clavaba como agujas en la cara. A la entrada a Las Majadas tocaban las campanas a duelo y ladraban los perros, esto no auguraba nada bueno. Y nuestra sorpresa fue, cuando cruzábamos la puerta del cementerio, que nos esperaba una "agüela" con paraguas que nos pidió que colgáramos las fotos al "fazebuk" de ‘Las Populares de Las Majadas’. Vidal se dirigió a ella, diciéndole: ¡Mal día llevan hoy!
A lo que ella le contestó: No, dos días llevamos malos, se han muerto dos primos hermanos, ella con 92 años y él con 71, y además ella era la madrina de él. Aquella situación resultó un tanto surrealista.


Cuando llegamos al albergue de Las Majadas, recogimos a las ovejas en su redil y empezamos a preparar la cena, Urbano nos preparó Patatas a la Virulé, ¡buenísimas!

Llevábamos todo el día emocionados esperando a la noche para ir a conocer al "Cabezón", el propietario del bar-restaurante del pueblo, y del que los pastores no paraban de hablar.


Después de la cena, en un respiro que dio la lluvia, bajamos a oscuras y rápidamente al bar, donde nos echamos unas copichuelas y unas risas, y plasmamos ese momento con el cabezón en forma de foto. No teníamos ganas de irnos, pero en estos días hasta las 11 de la noche es ya trasnochar.



Al llegar al refugio aun tuvimos tiempo de ver alguna estrella fugaz antes de ir a dormir, muy agradecidos, bajo techo.

Autores: Inés, Cristina, Alexandra, Fran, Silvia, Anna, María, Eva, Emilio y José Luis.

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